Visitas del Ángel

Una tradición arraigada a través de siglos de historia, la constituyen los recorridos que a lo largo de varios centenares de localidades, parroquias, colegios y otras entidades, realiza regularmente cada año, la imagen titular del Santuario de Aralar.

Existe la creencia de que estos recorridos surgieron en tiempos en que la Cofradía de San Miguel contaba con varias decenas de miles de miembros, y tenían por finalidad facilitar a los cofrades enfermos, y por tanto imposibilitados para subir hasta la cumbre de Aralar, la alegría y el consuelo que produce la veneración de esta sagrada reliquia.

Es por lo tanto San Miguel, un Arcángel viajero que no sólo nos anuncia con su gesto de portar la Cruz sobre su cabeza, el misterio de la Redención, sino que además nos trae esa buena noticia a nuestras casas, nos anuncia en el tiempo de la Pascua, a Cristo Resucitado como esencia de nuestra fe.

Existe una forma tradicional, acuñada a lo largo de los siglos, para recibir a la efigie de San Miguel de Aralar en su llegada a una localidad y para su acompañamiento hasta la despedida


La comunidad se reúne en el punto acostumbrado, presidida por la Cruz procesional de la parroquia. Antiguamente, cuando los acompañantes de la efigie se desplazaban a pie o a caballo, este punto solía ser el límite del término municipal o concejil. Los vecinos del pueblo del que salía San Miguel acompañaban la efigie hasta el límite y allí era recibida por los vecinos del pueblo al que se dirigía. Hoy, en que salvo algún pequeño trayecto, los desplazamientos se realizan en vehículo, la comunidad suele esperar en las proximidades del templo parroquial.
Al llegar la imagen, alzada en su astil, se realiza el rito del beso entre el Angel y la Cruz parroquial. Si el lugar de encuentro se sitúa lejos de la iglesia, se va hasta ella cantando las letanías de los santos o de la Virgen. Al llegar a las proximidades de la iglesia, se realiza la bendición de los campos.

Seguidamente se canta una oración de alabanza a las maravillas de la creación y en el interior de la iglesia, tiene lugar una celebración, consistente en una Eucaristía o en un acto más breve y sencillo, dependiendo de las previsiones del programa, mientras se cantan las tradicionales letrillas de acogida y de despedida (Véanse en el apartado La espiritualidad).

A continuación, se acostumbra a recorrer con la efigie las casas en las que existe algún enfermo.

En algún momento de la visita de la efigie de San Miguel de Aralar,, se lee o se canta esta oración litánica que proclama las maravillas de la Creación. Un lector o cantor, recita o canta la primera parte y la comunidad responde “bendecid al Señor”.

Criaturas todas del Señor, bendecid al señor
Ángeles del Señor, bendecid al Señor
Cielos, bendecid al Señor
Aguas del espacio, bendecid al Señor
Sol y luna, bendecid al Señor
Estrellas del firmamento, bendecid al Señor
Lluvia y rocío, bendecid al Señor
Vientos todos, bendecid al Señor
Fuego y calor, bendecid al Señor
Fríos y heladas, bendecid al Señor
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor
Témpanos y hielos, bendecid al Señor
Escarchas y nieves, bendecid al Señor
Noche y día, bendecid al Señor
Luz y tinieblas, bendecid al Señor
Rayos y nubes, bendecid al Señor
Todas las tierras, bendecid al Señor
Montes y cumbres, bendecid al Señor
Cuanto germina en la tierra, bendecid al Señor
Manantiales, bendecid al Señor
Mares y ríos, bendecid al Señor
Cetáceos y peces, bendecid al Señor
Aves del cielo, bendecid al Señor
Fieras y ganados, bendecid al Señor
Hijos e hijas de los hombres, bendecid al Señor
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor
Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor

A la llegada de la efigie de San Miguel a una localidad y tras el recibimiento, suele realizarse la bendición de los campos y de las casas, donde viven y trabajan los moradores del pueblo. Es éste un ritual de gran significado religioso y muy enraizado en el alma popular de nuestro pueblo.

Para ello, toda la comunidad presidida por el Angel y la Cruz parroquial se orientan sucesivamente hacia los cuatro puntos cardinales, comenzando por el Este y continuando por el Sur, el Oeste y el Norte.

Hacia cada punto cardinal se lee un breve fragmento –tres o cuatro versículos- de cada uno de los cuatro evangelios - Mateo hacia el Este, Marcos hacia el Sur, Lucas hacia el Oeste y Juan hacia el Norte- y el sacerdote realiza una bendición con el hisopo de agua bendita hacia cada uno de ellos.

Las lecturas hacen referencia a trabajos del campo o de la naturaleza, en concreto a la pesca, la labranza, la ganadería y el cultivo de la viña, y son las siguientes:

Mirando hacia el Este

Lectura del santo Evangelio según San Mateo ( 8, 23 – 27)
“En aquel tiempo, subió Jesús a la barca con sus discípulos. De pronto se levantó un temporal tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron gritándole: “¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!” Él les dijo: “¡Cobardes! ¡Qué poca fe!” Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
Ellos se preguntaban admirados: ”¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!” Palabra del Señor.

Mirando hacia el Sur.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos (4, 26-29)
“Decía Jesús a la gente: El Reino de los cielos se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega”. Palabra del Señor.

Mirando hacia el Oeste

Lectura del santo Evangelio según San Lucas (15, 3-7)
“Jesús les propuso esta parábola: si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¡no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles “¡Felicitadme! He encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. Palabra del Señor.

Mirando hacia el Norte

Lectura del santo Evangelio según San Juan (15, 1-2 , 4)
“Dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí”. Palabra del Señor.

A lo largo del año, pero fundamentalmente durante la primavera, la efigie de San Miguel de Aralar realiza varios recorridos tradicionales por más de doscientas localidades, parroquias, colegios e instituciones de Navarra.

Estas visitas se agrupan en cinco salidas principales, organizadas de la forma siguiente: